Ramón Tomás
Lima, Perú
IV
y con la arcilla austera del origen
volverán las falsas treguas del verano
los solsticios
y su sordera infinita de pináculos
siquiera como un bosque antiguo de silicio
que se empotra en las canículas del Círculo
para traernos los estrépitos
de un cráneo que despunta
–más allá del viento y nervaduras–
los sudores de la fragua
o del entendimiento:
el tiempo era una flecha coja
que transita y que no avanza
de su poemario inédito El circulo
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